viernes, 29 de mayo de 2009

Así se la gastan los cerdos del PSOE


En el mitin celebrado en el día de ayer por el PSOE, el militante del PCPE, Juan Pablo López Barroso, que fuera candidato a la Alcaldía de Langreo en las pasadas elecciones municipales y es miembro del Comité de Empresa de DURO FELGUERA por CCOO, gritó la consigna LA CRISIS CAPITALISTA QUE LA PAGUEN LOS RICOS durante la intervención del Presidente del Gobierno Español, momento en el que fue agredido físicamente y amenazado de muerte por el “servicio de orden del PSOE”, llegando a tirarle desde el escenario, a una altura de unos 2 metros y medio.

Ante tales agresiones otros jóvenes presentes, que reprobaron esa actuación matonil y mafiosa de los militantes del PSOE y se solidarizaron con nuestro camarada, fueron igualmente agredidos y expulsados del mitin.

La actitud del PSOE y sus matones, ante una consigna como “La crisis capitalista que la paguen los ricos” demuestra bien a las claras los intereses a los que sirve el gobierno de la socialdemocracia, los de los banqueros y grandes empresarios del país, haciendo pagar las consecuencias de la crisis capitalista a la clase obrera.

En Langreo se suceden los actos represivos contra los militantes comunistas del PCPE por parte de un Ayuntamiento gobernado por el PSOE. Incluso se ha llegado a amenazar en su domicilio privado al Responsable Político del PCPE en el Nalón, Alejandro Riesco.

Camaradas, si así se la gastan los populistas y socialdemocratas, id haciéndoos una idea de lo que representa la derecha. La opción no es votar al "menos malo de los dos" (frase que ya implica la aceptacón de que no existe democracia en este país), sino el tener una actitud convativa y crítica con esta gran mentira que nos venden como democracia.


¿Qué es el PCPE?

viernes, 15 de mayo de 2009

Comunicado del PCPE sobre la crisis

Desde hace casi un año, los medios de comunicación repiten insistentemente una palabra: crisis. La crisis existe, como es obvio, pero como la realidad demuestra de forma tozuda, la crisis afecta de forma muy diferente a la burguesía y a los trabajadores. Aún con todo esto, no debemos olvidar lo más importante: que la crisis de los trabajadores no es algo coyuntural, sino natural bajo el capitalismo.

Desde que este sistema hizo aparición en la historia, cada día del año de la vida de los trabajadores es un ejemplo de crisis auténtica y lo cierto es que mientras los obreros estemos bajo el sistema capitalista, esta situación no cambiará. Esta afirmación no es ideológica ni gratuita, sino que puede encontrarse incluso en las cifras y números de las fuentes oficiales del gobierno. Por ejemplo, entre 1998 y 2008, años de bonanza económica, el poder adquisitivo de los trabajadores del Estado Español descendió en más de un 4%. Es decir, antes de la actual crisis financiera, la clase obrera, ya fuera con gobiernos del PSOE o del PP, ya vivía su particular tormento: el sistema capitalista.

El obrero es explotado, es alienado, empujado al consumismo y a la superficialidad, engañado por los medios de comunicación, encadenado a una hipoteca, oprimido por un Estado, censurado por un juez fascista y así podríamos continuar hasta rellenar cuadernos enteros.

La crisis actual comenzó con una espiral especulativa ligada al negocio de la construcción, provocando la creación de capital ficticio que no está respaldado por un valor real. Los grandes capitalistas se han encontrado con que en sus activos, el capital del que disponían no era más que una ilusión. En el momento en que esta burbuja estalla, la crisis se extiende rápidamente de la esfera financiera a la de la producción, resultando en la mayor avalancha de EREs de las últimas décadas.

Los despidos, además, se enmarcan dentro de una lógica siniestra, perfectamente diseñada, y que nos va a condenar a una situación crónica de bajos niveles de vida. Nos referimos a la compra masiva de nueva vivienda, a través de engañosos créditos baratos pero de larga duración. Una vez fue imposible mantener los niveles de venta de inmuebles, se pasó al siguiente peldaño: la subida de los intereses por los créditos ya adquiridos. Los trabajadores caímos en la trampa del capital financiero, cuyo único objetivo es exprimirnos al máximo como trabajadores.

Para solucionar esta crisis hay dos opciones, la primera es entregar miles de millones a bancos y multinacionales, que salen de nuestros impuestos, de nuestro sudor y de nuestro esfuerzo. De esta forma, el capitalismo se recompondría, aunque bajo condiciones tremendamente perjudiciales para la clase obrera. En este sentido, el último añó ha sido muy fructífero en cuanto a propuestas disparatadas, como la semana laboral de 65 horas. Sólo a través de la lucha podemos evitar que el capitalismo se reestructure e imponga sus condiciones.

La segunda opción es la apuesta por el cambio verdadero, es la apuesta por los intereses de los trabajadores, poniendo en nuestra lucha desde este mismo momento el horizonte del socialismo. Ésta es la única vía para que la resolución de la crisis traiga beneficios a los trabajadores. Esta alternativa se concreta en medidas como la socialización de la banca, del sector energético, de los transportes, de la sanidad y educación privada, así como la socialización de empresas y fabricas. En el aspecto político, apostamos por una democratización completa, cuya base sea la participación directa del pueblo trabajador en la toma de decisiones. Esta es la solución que debemos exigir y es la solución que no van a llevar a cabo los partidos políticos socialdemócratas.

Las medidas tomadas por la patronal y respaldadas por los principales partidos y los sindicatos amarillos nos condenan a tener que soportar los despidos, la precariedad y el paro, porque según nos cuentan, los trabajadores somos un costo y hay que ahorrar costos. Pues debemos decirles bien alto y bien claro que no somos un costo, que no somos una carga, que somos trabajadores, somos la clase trabajadora y somos los que mantenemos en pie la sociedad y a todos los parásitos como ellos. Y no sólo eso, debemos gritar que estamos hartos de ser los oprimidos y que hay un sector importante de la clase obrera que es consciente de que la lucha de clases sigue vigente y no se rendirá nunca.